Unos minutos después tomando el primer café del día y mientras oigo las noticias de España, a través de la ventana veo esto otro, la casa de mis vecinos.
Cuando finalmente salgo de casa a pocos metros se encuentra un tranquilo parque que, sin necesidad de tener que atravesarlo siempre lo hago para detenerme en él a pesar del frío, recreandome en su belleza descubriendo cada día algo nuevo, y parte de lo que veo es esto:
Calle abajo sorteando los múltiples tramos de pavimento helado, llego hasta la casa amarilla donde su fiel guardián al otro lado de la verja me da los buenos días a su manera. Como todos los perros inteligentes inmediatamente detectó en mi la poca simpatía que les tengo, una vez comprobado que solo se trataba de esto se tomó el tiempo que consideró conveniente hasta decidir comportarse como él suponía que yo esperaba de él. Acertó de pleno, comprendió que no soporto a los animales que se mueven como locos sin sentido y que quieren jugar cuando yo no quiero hacerlo. Cada mañana me mira con su mirada franca, se la devuelvo con una sonrisa y le doy los buenos días en en el único idioma que él reconoce y que además es una de las pocas palabras que se decir, él no deja de mirarme hasta que desaparezco doblando la esquina.
Caminado un poco más me adentro de lleno en el centro de la ciudad. con su relativo bullicio de primera hora de la mañana y su memorable paisaje aéreo lleno de tendidos eléctricos imprescindibles para que los ocupantes de los trolebuses puedan llegar a su destino.
A esta altura del recorrido el frío ya ha penetrado en mi hasta casi paralizarme, camino tensa y mucho más despacio pensando mientras tanto que el siguiente calzado de invierno que me compre será un número más para poder ponerme calcetines de lana y que no me maten . Necesito urgentemente algo caliente, un buen té humeante y despacio en mi café favorito de la ciudad será suficiente para reanimarme. Al salir ha pasado el tiempo suficiente como para que la nitidez del cielo y del sol me hagan pensar que la temperatura ha subido, pero en realidad solo se trata de una ilusión óptica, de una maravillosa ilusión óptica que me anima a recordar que tengo mil cosas que hacer. Repaso mentalmente la agenda mientras por fin emprendo el camino definitivo a mi primer destino de hoy envuelta, yo diría que hasta abrumada, por la belleza real y potencial de esta ciudad.
Y así con la belleza impresa en mi retina además de en el resto de mis sentidos y con el entusisamo del proyecto de decoración que me ha traído hasta aquí continúa un nuevo día.
Os seguiré contando cosas de mis días en...
...Sofía, Bulgaria.
Feliz día de La Constitución a todos los españoles, feliz día a todo el mundo.